El alma andina de Jaime Romero

LA HORA
QUITO Domingo, 14 de septiembre del 2003

El alma andina de Jaime Romero

Macario Matus.
Miembro de la asociación internacional de Críticos de Arte Francia – UNESCO.

El arte actual de la Republica del Ecuador subyacen y perviven los elementos estéticos, mágicos, míticos, plenos de fantasía e imaginación creadora del pasado prehispánico.

Las obras contemporáneas continúan el hilo conductor de los hacedores de aquellas épocas y se elaboran para conformar el subsecuente perfil artístico de nuestros días. El paso es hoy, mañana puede ser, si lo construimos desde anteayer. Ayer y hoy se unen, mas no en la burda influencia, sino – lo expreso Oswaldo Guayasamin – como una fuente de conocimiento de la cultura y el arte en general.. Armando Morales es Nicaragua, Sebastián Mata es Chile, Fernando de Siszlo es Perú, Rufino Tamayo es México, Alejandro Obregón es Colombia mas que Fernando Botero. Así ad infinitum, en nuestra américa latina. La producción de Jaime romero dentro del panorama plástico ecuatoriano, confirma fundamenta tal acierto y las reflexiones que invocan y convocan ante el espectáculo de mirar y admirar su obra. Su obra de manufactura espontanea, libre, libérrima, luminosa, polifónica, polifacética, imaginativa de imágenes varias y unidimensionales a la vez, esta alimentada en el pasado glorioso de su cultura natal, andina, incaica. Jaime Romero vislumbra el futuro con propuestas individuales únicas de la bondad de estilo y aporte en cada cuadro connaturales y logradas a base de constancia, disciplina e imaginación inaudita, esplende un elemento que además enaltece una inmanencia y remanencia total y absoluta. Es esa condición critica del autor frente a su témpora y entorno, ante la realidad circundante: festivo, trágico según sea el momento preciso de los existencial propio y colectivo humano. El verdadero creador critico de su arte es la conciencia critica de su tiempo: “ Oh Francisco Goya, Rembradt, Daumier, Beckmann, Ottop dis, Posa, Alberto Durero, Gustavo Doré y otros mas de esa especie que han salvado el olvido y testimonio humano. De estas imágenes y escenario Jaime Romero los protagonistas son el espejo y el reflejo de su gente, su sensibilidad, el dolor, la lucha y la esperanza de una raza que lo mueve y conmueve.

Esta vivido el paisaje presentido y sentido de la madre y el progenitor ( frescura en los Andes) , la luz y la sombre, la jungla, lo sensual discreto de los verdaderos amores en lo inhóspito de las montañas llenas de verdor ( Amando la verdad). La soledad de los seres solos y multiánimes, la alegría y el dolor del pueblo, la representación de amor ( eternos amantes), el pasado ( Paccha – Mama ), lo erótico sublimizado ( Susana ¿ la casta?), fiestas, carnavales, añoranzas.

El arribo de Jaime romero a la síntesis, forma, color y contenido a través de la obra reciente, es ya un aporte al universo propio y de origen. Con pocos elementos comunica su expresión plástica, así lo hicieron los antiguos pobladores antes de la era colombina, precortesiana. Sobre todo la estatautaria Olmeca, Azteca, Zapoteca, que recordara en su obra Rufino Tamayo, Jaime Romero ha confesado: “ Narro con mis manos lo que mis ojos ven, reproduzco la vida de forma ingenua, aparentemente infantil. Son escenas dramáticas, donde la figura y el color dan a la obra un sentido testimonial, es un trabajo gestual de materia y color . Lo que me interesa es el impacto visual. Con esto reflejo la unidad hombre- entorno, en algunas telas la visión de lo Andino expresado de manera espontanea y suelta. Es para que se sienta su frescura. Son fragmentos de la realidad, o bien una visión personal de mi mundo, donde mi constante es la figura humana, captando la autentica feria de la vida en su eterna vibración. Libero así las manchas de su cárcel, en este acto de no poner líneas para acentuar este dinamismo vital”.

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